Tardó en despertar el Real Madrid, pero cuando compareció en la sesión matinal, lo hizo con toda su fuerza. Lo padeció el Getafe, que aguantó un tiempo y se diluyó tras el gol de Sergio Ramos, muy protestado por los azulones.
Cristiano Ronaldo volvió a abandonar el campo ovacionado, esta vez un poco antes de lo normal. El marcador permitió a Mourinho darse el lujo de sentar a su estrella a un cuarto de hora del final. 75 minutos fueron suficientes para que el delantero portugués sumara un nuevo balón a su amplia colección de ‘hat tricks’.
Sin la habitual pareja Xabi Alonso-Khedira, que descansó en vísperas de recibir al Barça -al igual que Benzema y Arbeloa-, el Madrid se puso de salida en manos de Essien y Modric.
El croata no acaba de cogerle el punto al equipo, y entre eso y el desacierto de Özil, que hasta el descanso intervino mucho pero sin claridad, la primera parte de los blancos careció de intensidad. Al Getafe el panorama no parecía inquietarle demasiado. Incluso hizo aparecer en un par de ocasiones a Adán, que en los primeros minutos tuvo que salió con arrojo a los pies de Colunga. En la otra portería, Moyá se encargaba de salvar el peligro.
Tras el descanso, Mourinho recompuso el centro del campo y la defensa con la entrada de Khedira por Albiol. Sergio Ramos, que regresaba tras cuatro partidos de sanción, dejó el lateral derecho, donde se acomodó Essien. Ya fuera por el enroque o porque a esas alturas de partido ya tocaba, el Madrid espabiló. En un saque de esquina, Moyá llegó al centro de Di María pero no agarró el balón. Sergio Ramos aprovechó para empujar a la red, pese a la oposición de Valera.
Moyá reclamó falta de Carvalho, que saltó junto a él. Pese al marcador final, el portero fue el mejor jugador del Getafe.
Abierta la lata, el Madrid tardó diez minutos en quedarse tranquilo. Se escapó Özil por el callejón del ‘10’ mientras por su retrovisor veía acelerar a Cristiano. El portugués pisó el área con su autoridad habitual y cruzó ante Moyá.
El Madrid se relajó y empezó a combinar con fluidez ante un rival que menguaba por momentos. Solo tardó tres minutos en repetir Cristiano, tras una bella triangulación en la frontal que acabó con un centro de Di María al segundo palo y de nuevo Cristiano llegando como un avión, esta vez para rematar de cabeza. Selló su triplete de penalti, cometido por Lopo sobre Modric.

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