La victoria representaría un gran salto, pues dejaría al Valencia a sólo cuatro puntos del equipo de Mou Mestalla se conjura para vivir una noche mágica e intensa, marcada por las pifias de Muñiz en el Bernabéu-
Dicen por la capital que en ese camino sin retorno en que se ha metido Mourinho, el portugués medita dejar esta noche en el banquillo a Casillas, también a Xabi Alonso y a Benzema e incluso a Cristiano Ronaldo. Que lo haga. Si el Madrid pretende jugar al despiste focalizando toda su atención en la cita de la Copa, mejor que mejor, porque al Valencia lo que le excita desde que el desafortunado Muñiz pitó el final del partido el martes es comerse vivo al Madrid, tanto en Liga como en Copa.
Con un buen atracón sanará casi por completo sus heridas.
Tras el expolio padecido en el Bernabéu, el valencianismo se ha unido como nunca clamando justicia. Se ha hablado más de la desfachatez madridista pidiendo a priori buen trato, de la ceguera de Muñiz y sus ayudantes y de tomarse este domingo venganza que del grave problema de la Fundación, de la presencia efectiva de la Generalitat o de la enésima prueba de fuego para el presidente y su melodía maldita: 'Llorente vete ya'.
Llega el Madrid en este arranque de la segunda vuelta en un momento interesante y decisivo para este Valencia, consciente de que ganar hoy situaría al rival a tan sólo cuatro puntos de distancia en la tabla (cuando llegó Valverde estaba a once y con pinta de ir a más). Además, aún ganando sin merecerlo daría un extra de motivación de cara al miércoles y al deseo de remontar esos dos goles.
Teixeira repite experiencia
Porque, tal y como está el ambiente, a Teixeira le va a tocar comerse el marrón de su colega. Aunque lo mismo le pasará el miércoles que viene a Pérez Lasa, que también, dicho sea de paso, se lo ha ganado a pulso. La trilogía contra el Madrid se ha convertido en una incipiente trilogía arbitral. Tres partidos de tan alto nivel han ido a parar a colegiados que en un momento dado han hecho demasiada sangre entre los valencianistas.
De ahí que la tropa se haya movilizado. La Curva Nord empezará en la Plaza de la Afición dos horas antes del encuentro a alimentar la cita. Dentro se extenderá un gran tifo (el lema es 'A tota máquina') de la Agrupación de Peñas y habrá que ver el recibimiento a unos y otros. Aunque, como advertía ayer Valverde, por mucho que se presione «qué más da hablar si hay que jugar bien».
En eso de jugar, hay opiniones para todos los gustos. Realmente el juego del Madrid se puede decir que es tan básico como efectivo. Equivale lo mismo dar veinte toques al balón que cuatro si el resultado es el gol. Sólo hay que recordar cómo se fabricó el 1-0 de la ida.
Pese a esto, el Valencia se dio cuenta en el Bernabéu que puede hacerle daño al Madrid. Tendrá que ajustarse todavía más en defensa, incrementar su clarividencia en el centro del campo y, por supuestísimo, no pifiarla delante. Todavía se estará preguntado Jonas cómo pudo enviarla fuera cuando lo más sencillo era batir a Casillas.
Cristiano, el gran tirador
Hasta es posible que los dos entrenadores traten de jugar su estrategia a la hora de apurar el anuncio de su alineación. Mientras que Mou se ha dejado a Marcelo y no puede contar ni con Kaká, Sergio Ramos ni Pepe; Valverde anda más justo que nunca y tira de lo que único que le queda. No está por sanción Joao Pereira ni tampoco Parejo (además operado del dedo de la mano), mientras que Albelda es baja por lesión. Volverá pues Gago a actuar en Mestalla para apuntar el dibujo, después de todo lo que se ha dicho y escrito sobre su amago de 'escapada' a Boca.
Valencia y Real Madrid coinciden en haber padecido este ejercicio el mismo tipo de males: las visitas. A domicilio, los blancos tienen agujeros si se tiene en cuenta lo que son. Han conseguido tan sólo 14 puntos de 30 posibles y en sus dos últimas salidas ligueras perdieron en Málaga y no pasaron del empate n Pamplona ante el colista, Osasuna; donde el Valencia cumplió de manera sobrada.


No hay comentarios:
Publicar un comentario