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16/1/13

Los fallos y el árbitro lastraron a un buen Valencia

El resumen es sencillo, casi simple: el Valencia perdonó mucho y el Real Madrid, mucho menos. La célebre ‘pegada’ blanca, que este año solo ha brillado por su ausencia, apareció en el momento preciso, cuando el equipo se jugaba seguir vivo en una de las dos competiciones que le restan, toda vez que ha cerrado la primera vuelta de Liga a un abismo del Barcelona.



El Valencia acumuló además motivos para la protesta: una mano de Carvalho en el área de Casillas, otra de Higuaín en la de Guaita en la acción del segundo gol, dos fueras de juego de Soldado cuando arrancaba para enfilar la portería…

El técnico che, Ernesto Valverde, acabó expulsado. Un gol de Benzema, poco antes del descanso, comenzó a marcar las distancias. El dominio había sido del Valencia, pero el gol era del Madrid. Así fue, en primer lugar, porque Casillas repelió los remates de Tino Costa y Jonas; el brasileño, además, firmó un remate fenomenal que salió rozando el larguero.

No encontró premio el equipo de Valverde, pese a tener más la pelota y siempre más cerca de la meta rival que de la propia. Al Madrid, como es habitual, le lució su eficacia a la contra, lanzada esta vez por Essien. Arrancó el ghanés con potencia y centró con finura. Encontró en el área a Khedira, que cedió a Benzema. Desaparecido hasta entonces, el francés superó a Guaita con su frialdad habitual. La segunda parte siguió por los mismos derroteros.

El Valencia protestó un fuera de juego -mal- señalado a Soldado y desperdició una ocasión clamorosa, de nuevo por medio de Jonas, que envió la pelota fuera de manera incomprensible cuando solo tenía que embocarla sin obstáculo aparente. Marcar fuera de casa habría sido oro para el Valencia, pero el gol de nuevo sonrió al Madrid.

También la fortuna, cuando Guardado emborronó su buena actuación alojando en su portería un centro de Coentrao que buscaba a Higuaín. Pudo matar el Madrid la eliminatoria minutos después, pero Cristiano Ronaldo, que no suele perdonar, lo hizo dos veces. A cambio, el público coreó su nombre, una rendición poco frecuente pasadas temporadas que comienza a convertirse en habitual.


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