Ni con el viento a favor supo ganar el Deportivo en Getafe. Tras caer en el último minuto ante el Valencia la jornada anterior, el equipo de Domingos Paciencia desperdició una ocasión difícilmente mejorable para sacar tres puntos del Coliseum Alfonso Pérez, se donde sale aún más deprimido.
Todo hacía indicar que el partido había quedado marcado por la expulsión de Moyá a los 12 minutos. El portero vio la roja por cometer un penalti sobre Riki y Codina -al que dejó su puesto Gavilán- no pudo detener el lanzamiento de Pizzi.
Con un gol de ventaja, contra diez y en medio de un ambiente gélido (unos 5.000 espectadores en la grada), todo parecía soplar a favor del equipo de Paciencia, apremiado después de que a su debut triunfal ante el Málaga le sucedieran un empate y dos derrotas.
El partido sólo se le podía complicar al Depor de manera inopinada, y así sucedió, tras un cambio de juego de Bergantiños que Valera cortó como pudo con la cabeza. A partir de ahí, bastó una cadena de calamidades en la defensa coruñesa. Primero midió mal Manuel Pablo; luego estuvo blando Ze Castro y al bulto acudió Evaldo.
Entre los dos últimos hicieron penalti a Barrada, aunque esta vez el colegiado lo castigó con amarilla. En esa suerte, Diego Castro nunca falla. Tampoco esta vez.
La segunda mitad estuvo marcada de inicio por la escasa ambición de ambos equipos, más sorprendente en el caso del Deportivo, con un jugador más y mayores urgencias.
En el minuto 70, Abel Aguilar vio la segunda amarilla y niveló las fuerzas. Luis García se atrevió a dar un paso adelante y dio entrada a Álvaro Vázquez en lugar de Borja. Solo diez minutos necesitó el delantero catalán para batir a Aranzubia con un fuerte derechazo desde la frontal.
El Depor quedó tocado. Solo cuatro minutos más tarde, Colunga se deshizo del recién fichado Kaká y selló el partido.

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