Tras la eliminación del Atlético, y la del Athletic en la fase de grupos, será el único equipo español en los octavos de final de la competición continental. Ni siquiera las 30.000 almas congregadas en el estadio heleno, una auténtica olla a presión en los primeros minutos del partido, pusieron nerviosos a los jugadores granotas.
Todo se puso de cara muy pronto para el Levante: corría el minuto 8 del partido cuando Martins remató a gol un gran córner botado por Barkero al área pequeña. Todo fue ya cuesta arriba para los locales. El tanto provocó una bajada de tensión en un estadio que había protestado enérgicamente cualquier decisión arbitral en contra de los helenos durante los primeros minutos del partido. También la lluvia y el frío ayudaron a calmar la furia griega.
Contrariamente a lo esperado, el Levante continuó teniendo la iniciativa: en el minuto 16 un gran pase de Rubén García habilitó a Martins en la frontal, pero su disparo se marchó algo cruzado a la izquierda de la portería de Roy Carroll.
El Olympiacos respondió un minuto después por una gran jugada rojiblanca culminada por un disparo de Mitroglou que se marchó rozando el palo. La acción dio paso a una fase de dominio local, aunque con más corazón que calidad, con exceso de centros al área y disparos desde la frontal. Nada parecía alterar al Levante: en el minuto 40, una rápida jugada marca de la casa acababa con Martins solo delante de Carroll.
El delantero nigeriano no pudo controlar y el portero le robó la cartera, aunque hubo contacto. Espectadores en el césped La acción provocó una tangana entre varios jugadores y el salto de varios hinchas helenos al terreno de juego. No es la primera vez que sucede en el Georgios Karaiskaris y le podría salir muy caro al club de El Pireo. Posteriormente también se lanzó alguna bengala, aunque sin más incidencia.

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