El jugador del Alcorcón convivió con Leo en La Masía y debutó el mismo día que lo hizo Leo. "El primer día que llegó vimos una cosa pequeña", asegura.
"El primer día que entró al vestuario vimos una cosa pequeña. ¿Cómo puede hacer las cosas tan rápido? ¿Es que se va todos? Nos preguntábamos, pero después ibas viendo cómo juega y te dabas cuenta de que era imposible pararlo", comentó.
"Sabiamos que llegaría al primer equipo. Es humilde y familiar, no hablaba mucho. En el vestuario estaba un rincón solo, pero en el campo era diferente, en el campo hablaba con todos, hacía cosas imposibles y era extrovertido", comenta Oriol.
"He compartido con él habitación en los desplazamientos, es lo que veis, no hay más allá, es muy humilde, familiar... Le gusta mucho el fútbol y no creo que pudiera vivir sin eso. No hay nada que la gente no sepa", conluyó.

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