Cristiano Ronaldo avivó aún más su idilio con la afición del Bernabéu con una nueva actuación espectacular y tres nuevos goles.
La víctima esta vez fue el Sevilla, decimoséptimo equipo que ve cómo el delantero portugués abandona un partido de Liga con el balón bajo el brazo. Hubo un tiempo, no hace tanto, en que el estadio del Real Madrid ni siquiera tenía un cántico para celebrar los tantos de su gran estrella.
A día de hoy, y pese a la nómina estelar de Chamartín, Cristiano es más de medio equipo y la grada bien que se lo agradece.
Sin los habituales Xabi Alonso, Khedira, Özil y Di María, Mourinho planteó un partido con tres atacantes (Benzema e Higuaín juntos, además de Cristiano). Dio poderes a Modric, que sigue sin cogerle el aire al equipo, tiró de Essien y concedió la enésima oportunidad a Kaká, inusualmente activo y peleón.
De sus botas nacieron los primeros acercamientos, pero quien comenzó a inclinar el partido había de ser Cristiano. Superado el cuarto de hora, Higuaín sirvió para el portugués, que entró al área por el costado izquierdo. Tocó Beto y el balón golpeó en Fernando Navarro, que lo dirigió a la línea. Por allí estaba Benzema para empujar, aunque eso ni siquiera hubiera sido necesario. Diez minutos después, Cristiano Ronaldo puso en pie al Bernabéu.
Recibió un balón a varios metros de la frontal, recortó a Maduro y sacó un zurdazo brutal, con efecto, que entró ajustado al poste de Beto.
El Sevilla trató de jugar sus bazas, que fueron insuficientes ante un seguro Diego López, y perdió la fe nada más volver del descanso. Si el primer gol de Cristiano respondió a su lado más brutal, el segundo resultó oportunista. Persiguió un rechace largo a la espalda de un confiado Fazio. Un despiste fatal, más aún cuando merodea el delantero portugués.
El tercero, que completó el ‘hat trick’, nació en su propio área. Desde allí lanzó la contra Cristiano, cruzando el campo con la pelota. Atisbó el área de Beto y buscó a Higuaín, que le devolvió la pared al área chica. A media hora del final, Mourinho le dio descanso y dio entrada al joven Morata.
Con el partido ya decidido, la noche aún deparó más novedades.
El Madrid se quedó con diez durante unos minutos por la segunda amarilla de Higuaín, hasta que al Sevilla le expulsaron a Maduro. Manu del Moral marcó el gol del honor a falta de tres minutos. También se produjo el regreso de Pepe tras su inesperada operación.
Una buena noticia para la zaga blanca en vísperas de la visita del Manchester United, aunque no tan buena como el estado de forma de Cristiano. Algo más que un delantero si el Madrid quiere soñar con levantar la Décima.

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