Sin practicar un juego brillante, el Málaga remontó en Valencia para sumar tres puntos ante un Levante simplemente ordenado que abusó del juego físico en el segundo tiempo.
Isco volvió a ser vital para los intereses malaguistas anotando dos goles.
Raseo de balón malaguista y orden absoluto del Levante fueron las líneas maestras del guión en el primer tiempo.
El Málaga, en el que debutaba el luso Antunes, no gozaba de claridad arriba (Isco no brillaba en ese momento como en él es habitual) y los de JIM, por su parte, eran puro peligro en las salidas, con Martins ejerciendo de perpetuo incordio.
La balanza la desniveló Barkero convirtiendo el penalti cometido ingenuamente por Demichelis sobre el nueve nigeriano, y la volvió a nivelar Isco, también de penalti, tras un derribo a Baptista cuando saltaba en el área.
La segunda parte la dinamitó Isco a las primeras de cambio, batiendo de tiro cruzado y raso a Munúa tras internarse en el área. Y cambió el sino del encuentro. A partir de ahí, aunque apoyados en las buenas intervenciones de Caballero, los de Pellegrini fueron capaces de controlar el partido y rematarlo sin sufrir demasiados apuros.
Los locales abusaron del juego físico al final pero no fabricaron peligro con continuidad y lo pagaron en el resultado final.

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